jueves, 30 de mayo de 2013

Reloj de cocina



    
      A la hora de colocar un reloj en la cocina, decidimos no poner el clásico de colgar, y salir de la rutina, por lo que nos pusimos a hacer uno. Los materiales son sencillos: un poco de chapa cumen, un reloj de Ikea (poco más de 1 €) y aprovechamos la pintura con la que pintamos los muebles de cocina, para que hiciera juego con ellos.

      Si queréis ver como se desmontan las agujas y el reloj de Ikea, visitar esta entrada del blog





      Lo primero que hicimos, fue imprimir los números del reloj al tamaño que deseábamos, para luego calcarlos en la chapa cumen. A continuación con una sierra de marquetería, los serramos.




     Con la ayuda de un berbiquí, hacemos los agujeros para pasar la sierra y cortar los interiores de los números. Una vez cortados todos, un buen lijado para quitar imperfecciones.




      Para poder pintar los números correctamente, hicimos un soporte casero: pinchar estos en un alfiler y luego aguantarlos con una pinza de la ropa. A continuación pintamos, dando dos capas.




      Desmontamos las agujas del reloj y el mecanismo.




      Para pintar el mecanismo del reloj, al ser de plástico, primero dimos una capa de imprimación y cuando está seco, dos capas de color azul.




      Una vez decidida la zona donde colocar el reloj, pegamos la esfera de papel que trae el que desmontamos, para que nos sirva de referencia. Y vamos pegando los números. En este caso utilizamos unas gotas de silicona, ya que agarra bastante bien con el azulejo.




      Primero pegamos los números, y a continuación las marcas que indican las otras referencias horarias; de esta forma las distribuimos bien, para que sea lo mas preciso posible el reloj.




      Por ultimo quitamos la esfera de papel que nos sirvió de referencia, montamos las agujas en el mecanismo y pegamos este a la pared. En este caso utilicé un poco de velcro, de esta forma cuando se acabe la batería se puede quitar el mecanismo para sustituirla.




      Y este es el resultado final, un reloj original, a juego con las puertas de los armarios.



Zoila&Juan


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lunes, 27 de mayo de 2013

Pintar muebles de cocina


        Seguimos restaurando la cocina. En la anterior entrada, os enseñamos como tapar los huecos de la cocina. En este caso, vamos a explicar como pintar las puertas de los armarios de cocina, ya que por el paso del tiempo, el uso de la cocina, y que el anterior dueño era fumador, hacia que los muebles estuvieran amarillos y fuera imposible limpiarlos.      
      Para escoger el color de las puertas, con una carta de pintura, buscamos un azul parecido a las baldosas del suelo; como estas hacen juego entre azul y blanco, lo mismo hicimos para los muebles, combinar estos colores. (Hicimos pruebas con Photoshop hasta que encontramos la combinación que mas nos gustaba)



      Materiales:
    
 
      - Imprimación (para un mejor agarre de la pintura)
      - Pintura de color azul (encargada por carta de colores en tienda de pintura)
      - Pintura de color blanco
     - Rodillo de espuma (Comprados en Bricomark, suele venir un rodillo y cinco recambios de rodillo por unos 5 euros)
      - Cubeta plana para la pintura
      - Lija fina
      El coste total de los materiales no superó los 60 euros, un precio muy ecónomico si lo comparamos con tener que sustituir todas las puertas de los muebles.





      Como podéis observar en la siguiente fotografía de la izquierda, la diferencia entre el color que tenían los armarios y una vez dada una capa de pintura blanca es grande.
      Lo primero que hicimos fue desmontar todas las puertas y tapas de los cajones.
   



      Desmontamos los pomos y bisagras de las puertas, limpiando primero cada puerta a fondo. A continuación, lijamos toda la superficie, para que la pintura agarrase perfectamente.




      Muy importante: antes de pintar, hay que dar una capa de imprimación, para que la pintura agarre perfectamente a la superficie. Podemos encontarla en cualquier tienda de pintura y seca bastante rápido.
     

     
    
     Una vez seca la imprimación, damos un ligero lijado y comenzamos a pintar a rodillo con el color deseado. Como mínimo daremos dos capas de color, lijando siempre antes de aplicar la siguiente. 





      Una vez secas las puertas, volvemos a colocar las bisagras y montamos estas en los armarios, colocando los pomos a continuación.




      La segunda parte es pintar las piezas que van en color blanco. Para desmontar las tapas de los cajones, cuando estos son de pvc, tienen un tornillo en la parte interior. Bastará con dar media vuelta a este y se desencajan con facilidad.




      En las puertas con cristal, para evitar pintar este, primero ponemos cinta de carrocero, y a continuación pintamos con un pincel las zonas a las que no podremos acceder con el rodillo.




      Y este es el antes y después, una vez montadas todas las puertas, como se puede apreciar, recuperamos el color blanco, quitando las manchas de aceite y tabaco, ganando en claridad en la cocina.



Zoila&Juan


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